XIV Concentración de Motos El Carmen 2008
Veguellina de Órbigo (León)
(O el motero vengador comedor de ancas)

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Un año más nos hemos acercado a la bonita y acogedora localidad de Veguellina para asistir a la XIV Concentración que organiza el motoclub Tucanes, se ha celebrado los días 4, 5 y 6 de julio. Para esta ocasión conseguimos convencer a David y Abel que nos acompañarán a la fiesta motera, a Adolfo el sobrino de mi esposa Conchi y Dani, también amigo nuestro que acudirán el sábado por cuestiones de trabajo y a Javier (Elaki) amigo ya de otras rutas y que vendrá el viernes por otra carretera. Sin prisas y con muchas pausas salimos de nuestra Asturias sobre las 14:00 horas y se hace necesaria la primera parada para observar el paisaje que nos acompaña, paisaje que comenzará a cambiar después de pasar el Puerto de Leitariegos e iniciar la bajada a la provincia de León donde circularemos por la C-631.
Primera parada subiendo el Puerto de Leitariegos y Any con "Maya"
Mi hija mayor, Anabel, ha decidido llevar a "Maya" su mascota, una hurona que ha hecho las delicias de la mayoría y ha asustado a otros quizás pensando en su naturaleza salvaje, pero es todo lo contrario, un miembro más de la familia y un animalito muy cariñoso que atiende por su nombre y es muy, muy, mimosa.
Any y Maya
Continuamos la marcha hasta cerca de Toreno donde paramos a repostar para luego hacer el resto de un tirón y no tener que parar en la A-6. El tiempo nos ha acompañado en este viernes, mucha nube pero sin mojarnos y al acercarnos a Astorga ya empezamos a ver algo de sol aunque sigue nublado y con rachas de viento. Entramos en Veguellina y al primero que vemos es a Juanjo, miembro de la organización con su flamante Goldwing. Nos saludamos y seguimos a la zona de acampada donde ya hay algunos compañeros montando tiendas. Ya está allí Javier (Elaki) con su roja Honda Magna, viene por el Puerto de Pajares, mucho mejores carreteras que las nuestras y no necesita parar para darle al vicio del tabaco. Nosotros a lo nuestro, montar tiendas. Este año nos agenciamos una Quechua T4 que es una auténtica pasada, permite meter un montón de cosas, incluso nos sirve de garaje de moto por las noches y una Quechua de esas que se despliegan solas para Jose y Anabel. Rápido llegan Miguel y Silvia desde Cantabria y con la alegría de encontrarnos un año más esperamos a que lleguen el resto de los amigos en animada charla.
Miguel, Silvia, Javier, David, Abel y Any
Como esperábamos llegaron Miguel y Fátima desde Cantabria y con un gran disgusto pues al cargar su nueva moto en el carro se les ha caído y se ha roto el carenado y rayado en algunas partes pero no han sufrido daños físicos que habría sido lo peor. Les acompaña Arwen su perrita y mascota que nos saluda a todos a lametones y ladridos, cosa ésta que es característica en ella porque ladra a todo el mundo, tampoco es que tenga otra manera de expresarse, veremos que tal hace las migas con Maya pues son de distinta especie. Comprobamos que mantienen las distancias si bien sienten curiosidad los dos. Nos damos un gran abrazo con Fátima y Miguel, como siempre pasa, sólo nos vemos aquí una vez al año. Y así va pasando el tiempo hasta que dan las 19:00 horas y nos acercamos a realizar las inscripciones. Conchi y yo hacemos los inscritos 23 y 24, creo que este año se han aproximado a los 500. Al hacer la inscripción nos entregan los tiques para las actividades, una bolsa que contiene chorizo, una bolsita de lentejas, planos de la provincia de León, folletos turísticos, pin conmemorativo y camiseta, también nos dan un refresco de bienvenida que se agradece. Y va pasando el tiempo y encontrándonos con amigos que saludamos aquí todos los años y presentando a los que asisten por primera vez, tarea esta que nos acerca a las 22:00 que es la hora de la parrillada. Conseguimos hablar por teléfono con Gus que no está muy animado a acudir este año pero lo convencemos hasta el punto de que va a venir tan sólo por darnos un abrazo el sábado. Acertada la intervención de la organización al pedir los tiques para la parrillada y de esta manera no ha quedado nadie sin cenar y cuando se ha acabado el pase de tiques, el que quiso repetir pudo hacerlo. Muy bien organizado y un parrillada estupenda con chorizo, panceta y costillas, pan casero, vino y gaseosa. De postre una manzana que ayuda a limpiar los dientes y a hacer bien la digestión. Luego el sábado después de la juerga nocturna alguno dirá que lo que le perjudicó fue la manzana. ¡ya! ¡ya!
Y comienza la juerga, tanto en la zona de acampada como en los locales de Veguellina donde se ofrecen regalos con las consumiciones y hay un ambiente fabuloso.
De izquierda a derecha, Any, Jose, Abel, Javier y David
Nuestras motos y Miguel y Fátima
Y así con las charlas nos dan las tantas de la madrugada y haciendo nuevos amigos como Miguelo y otro compañero, debe disculparme, que no recuerdo su nombre o quizá no se lo pregunté pero que tenía una Harley en negro mate preciosa. Y es que cuando estás a gusto con una persona pasa eso, que incluso te olvidas preguntarle cómo se llama.
Amaneció el sábado, para algunos más temprano y menos perjudicados, para otros más cascados bien por los excesos o bien por los años o incluso puede que a causa de una manzana... Lo primero es asearse en los servicios que el ayuntamiento de Veguellina dispone para todos los asistentes al lado de la zona de acampada y que son también los vestuarios de la piscina. Perfectamente limpios y con agua caliente para poder ducharse. Desayunamos algo y llegaron Adolfo y Dani que procedieron a montar la tienda.
Dani y Adolfo montando las tiendas
Detalle del carenado de la Yamaha de Miguel y Fátima
Después de hacer varias compras en Veguellina, decidimos ir a comer en el restaurante "La Barca" que se encuentra al lado de la zona de acampada y la piscina. Encargamos las mesas pues además de estar celebrándose allí un bautizo fuimos al final 12 comensales que salimos a una media de 12 euros por persona. Los manjares fueron desde pollo, guisantes con jamón, hasta lengua estofada y otro montón de platos que no recuerdo. Sale algo caro en comparación de los menús de otros locales, pero lo compensa las raciones que ponen y que hacen que o bien sobre o luego no puedas casi moverte de la cantidad ingerida.
Comida en La Barca
Conchi y su sobrino Adolfo
De regreso a la zona de acampada después de unos buenos cafés con hielo no le dimos tiempo al cuerpo para amodorrarse, así que mientras unos charlábamos de lo que nos gusta otros fueron a la piscina para darse un buen chapuzón.
David y Jose probando las motos de Dani y Adolfo
La Honda de Miguelo y la Yamaha de Fátima y Miguel
Miguel, Silvia y Fátima
Que sí... que vamos... que ya son las 18:30 y empiezan los juegos moteros y ¡Queremos participar en todos! Pero no ha podido ser, el 1º Concurso de caza de trucha se hace en una piscina de plástico que han colocado en la plaza y que rodean unas 30 personas, pero el resto ya no pueden ver nada más, así que o bien estás allí al pie de la piscina de los primeros o no podrás acceder o ver nada. Jose y yo participamos con su moto en las anillas, Miguel y Fátima con la Yamaha, Adolfo y Dani con la suya y David y Abel con la Honda. Todos sacamos anillas suficientes para obtener el premio que como no puede ser de otra forma son los famosos ajos de Veguellina, de gran calidad, tamaño y sabor. Se encontraba participando un personaje muy singular, tiene una Harley, calza barba blanca y bandera arrastrando y todos los años ayuda en el reparto de la parrillada a la organización, creo que su nombre es Hilario. Durante el juego de las anillas realizaba cortes de encendido con su moto y acelerones continuados, cuando salía de la posición de las anillas se cruzaba en sentido inverso a los demás causando peligro y luego aceleraba en dirección a todos los participantes frenando pegadito a ellos. Es la primera vez que veo maltratar así una moto tan bonita como la Harley pero aparte de esto no sé que "subidón" podía tener este hombre y es que algunos cuando se sienten observados se comportan de esa manera. Creo que el año pasado recibió un premio por la ayuda desinteresada prestada a la organización y este año estaba algo crecido. Este año se llevó el de mejor bandera y la verdad es que era la más grande. Te digo amigo, que muy mal, que no debes ponernos así en peligro a los demás, tú sólo y en un recinto cerrado puedes hacer lo que quieras.
A la izquierda Jose y yo, a la derecha Adolfo y Dani
A la derecha Miguel y Fátima
De ahí pasamos a otro juego muy divertido que es el lanzamiento de globos con agua en el que Jose y yo quedamos campeones por dos rondas consecutivas y que al terminar se transforma en una guerra de globos a romper y tirar para tratar de refrescar al personal. Como todos los años, de cada poco el juego es interrumpido por las motos pasando entre los participantes.
A la izquierda Gus en su BMW
Una vez acabados los juegos y recogidos los premios es el momento de tomar algo y refrescarse y poder observar la gran aglomeración de pilotos, copilotos y monturas. También de pasar por los distintos puestos con camisetas, bordado de gorras, etc. A las 22:00 fuimos al bar-hostal Lola que era el lugar donde teníamos asignada la cena. Un montón de platos a escoger para la misma, si bien las raciones eran un poco escasas. Desconozco quién o quienes pudieron quedar con hambre, pero por nuestra parte no fue así, cenamos bien aunque las raciones fueran justas. Al marchar los propietarios nos iban preguntando cómo estuviera la cena y nosotros les decíamos que bien. Comenzó el desfile de antorchas que como otros años encantó a mayores y pequeños, Any era la primera vez que la hacía y regresó toda emocionada. Y después las visitas a los lugares de copas para seguir hasta altas horas de la mañana, algunos del grupo incluso no se acostaron.
Ya el domingo tocaba levantarse temprano para ir a desayunar a la churrería La Flor de la Rivera un chocolate con churros, todo ello en abundancia y muy sabroso. Desde allí salimos a la ruta que este año nos llevó hasta Val de San Lorenzo, con unos bellos paisajes, aumentando el placer de la ruta los olores de los campos en esta época. En Val de San Lorenzo nos detuvimos en el aparcamiento de un lugar precioso, con un parque a la sombra que tenía un bar de una sola planta con servicios y mesas en el exterior, en este sitio tan bonito teníamos el pincheo que había ofrecido el ayuntamiento de Val de San Lorenzo a todos los moteros y allí se encontraba un concejal del mismo, pero no el propietario del bar que estaba cerrado a cal y canto incluidos los servicios. Todos nos las compusimos como pudimos para atender las necesidades fisiológicas, incluso las chicas que no sabían dónde meterse, para beber, el agua de una fuente del parque. Y llegó entonces la venganza del motero. Como somos personas civilizadas consistió tan sólo en apilar las sillas del bar en una bonita torre que de alguna manera sirviese como monumento de nuestra presencia allí, otros llegaron más lejos y subieron alguna silla en algún árbol. Si no fuésemos civilizados quizás lo idóneo sería haber abierto nosotros el bar. Por descontado que ni el ayuntamiento de Val de San Lorenzo ni el motoclub Tucanes tuvieron la culpa de lo sucedido, el único culpable fue el impresentable que no se presentó, el dueño del bar. De todas formas Tucanes prepararon el pincheo y bebidas en el bar del local de la entrega de premios a nuestro regreso, el bar Casino.
Maya
Maya se asustaba con el ruido de las motos y optó por meterse en el casco
La venganza del motero y el lugar de los hechos
Ya en el bar Casino comenzó la entrega de premios y el sorteo de regalos que fueron muchos. Este año Any se llevó el premio a la mejor mascota lo que le hizo mucha ilusión, aunque Maya estaba algo agobiada por la cantidad de fotos que se tuvo que hacer tanto allí como en el descanso de la ruta. Le entregaron una bonita moto de artesanía. En cuanto al sorteo no nos tocó nada al grupo, pero no es de extrañar por la gran cantidad de participantes inscritos. Uno de los premios del sorteo fue a parar a un número 490 y algo, así que supongo que seríamos unos 500 inscritos. Esto sólo indica una cosa, que la concentración es un éxito, que el esfuerzo del motoclub merece la pena y que pese a las concentraciones de este mismo fin de semana que quedan cerca, cada vez hay más inscritos en Veguellina.
Nos fuimos a comer al mismo sitio de la cena del sábado, bar-hostal Lola. Buen montón de platos donde escoger, las raciones aumentaron de forma sorprendente en tamaño respecto al sábado y cuando estamos terminado el segundo plato entra una señora, supongo que Doña Lola y se planta en medio de todos los comensales y a grandes voces nos dice:
.-"Esta hija de Pu..., que es una hija de Pu..., yo que tenía preparada una paella de ancas de rana y almejas y no os la ha ofrecido, yo que hasta salí en eso de la tele... luego vais diciendo que ayer quedasteis con hambre. Despídela, ya te dije que tenías que despedir a esta hija de Pu... Y vosotros si quedáis con hambre ¿no sabéis pedir más?". -
Salió del comedor se fue a la cocina y volvió con una cazuela llena de la paella con ancas de rana y dice:
.-"Para que veáis que no os miento, aquí la tenía y ésta no os la ofrece". -
Nosotros quedamos alucinando ante aquella situación tan surrealista, porque así de primeras no sabíamos quién era aquella señora, de que hablaba ni lo que habíamos hecho nosotros, luego poco a poco fuimos asimilando y comprendiendo, por nuestra parte la tratamos de calmar diciéndole que no se preocupara que nosotros habíamos cenado bien y que no le diera tanta importancia, en la mesa de Fátima, Silvia, Miguel Ángel y Miguel le dijeron que dejase la cazuela y se sirvieron. A la chica que servía las mesas poco le pudimos decir, sólo ver sus lágrimas lo decía todo, mi esposa la llamó y le acarició un brazo tratando de tranquilizarla y diciéndole que no se preocupara. Poco después apareció una pareja de moteros y no pude por menos que recomendarles la especialidad de la casa: paella de ancas de rana con almejas, que estaba para chuparse los dedos y allí quedaban comiéndola. El resto de comensales no dijeron ni mu. Al salir me paré en la cocina y charlé con Doña Lola y me contó. Le volví a repetir que no se preocupara ni se disgustara, que nosotros habíamos cenado bien y habíamos comido bien y que el trato de la chica que servía las mesas era muy amable, atenta y repitíéndonos todos los platos.
Puede que fuera falta de entendimiento, puede que calcularan mal la cantidad de personas a cenar el sábado, puede que alguien fuese con quejas a la organización exagerando que quedaran con hambre, ahora bien, entre organización y hosteleros esto se habla aparte y a posteriori, por parte de la propietaria muy mal, lo que tenga que decirle a la chica se lo dice aparte y a posteriori también y aun así, que distinto hubiese sido si sale de la cocina y nos dice: "Como detalle para vosotros os he preparado una paella de ancas de rana con almejas", todo el mundo saldría de allí diciendo que aquello era una maravilla, aunque no comiesen aquel plato. En otros restaurantes de Veguellina te ponen el primer y segundo platos y eso es lo que hay y salimos tan contentos, sin complicarse la vida. Nosotros aquí en el hostal Lola hemos cenado y comido bien escogiendo entre un buen número de platos, si nos toca otra vez volveremos tan a gusto, pero de mano ya digo, alucinamos y desconcertamos con aquella situación y aquellas voces. La sangre, de rana, no llegó al rio y el plato supongo que estaría riquísimo, no lo pude probar de la cantidad de comida que había ingerido poco antes.
A estas alturas el sopor de la ingesta se hacía patente y no sabíamos muy bien qué hacer, si quedar para marchar el lunes o comenzar a desmontar las tiendas, para reflexionar nos fuimos a La Barca para tomar unos cafés.
Maya haciendo la siesta
Decidimos recoger y marchar, así que nos pusimos a la labor. La tienda de Any y Jose nos dio que hacer para volver a plegarla y eso que éramos 8 para hacerlo y teníamos las instrucciones a mano. Al final fue Abel el que tenía la solución mirando las instrucciones y llevaba media hora diciéndolo, pero nosotros a lo nuestro a tratar de querer retorcerla como un chorizo. Estos inventos modernos... Llegó la hora de la despedida de los amigos, la más triste pero con la esperanza de poder volver a reunirnos el año que viene todos aquí de nuevo y si podemos, traer a otros amigos. Ya de camino nos sorprendió el fuerte viento subiendo el Manzanal y antes de llegar a Santa Marina del Sil nos sorprende la gente de la Asociación para la recuperación de la memoria histórica que estaban trabajando en un lateral de la carretera tratando de encontrar unas fosas comunes de fusilados durante la guerra entre hermanos. Esto me entristece y me da que pensar y reflexionar un buen trecho pues la primera vez que fuimos a Veguellina lo hicimos sin haber concentración y buscando el lugar donde mi suegra, sus hermanos y la madre de estos huyeron y fueron apresados durante esta guerra. Ya pasado Toreno hacemos una paradita para repostar y tomar un café.
Llegamos felizmente a casa sin contratiempos y deseando regresar a Veguellina en el 2009, mientras tanto nos quedan los recuerdos de los buenos momentos, las anécdotas de otros y las fotografías y los videos para revivirlo a lo largo del año. A Tucanes les animo a seguir un año más trabajando, tienen mucho a su favor para conseguir que el año que viene sean más los inscritos. Nosotros empezamos por ir 2, este año fuimos 9.

Juan Antonio Bello "Rebollas"
Cangas del Narcea 8 de julio de 2008.